2025 fue un año para TETHYS año de consolidación gracias a la implementación de un enfoque que en años anteriores había sentado bases metodológicas muy precisas, derivadas de laUso de datos satelitales como herramienta operativa, capaz de acompañar decisiones y acciones reales, medibles y verificables a lo largo del tiempo.
En un contexto agrícola cada vez más expuesto a la variabilidad climática, la presión sobre los recursos hídricos y la necesidad de conciliar producción y sostenibilidad, el trabajo realizado en 2025 giró en torno a una pregunta clave: Cómo hacer que los datos sean útiles, legibles e integrables en la práctica agronómica diaria.
Agrovoltaica: del debate al diseño consciente
En 2025, la agrivoltaica fue uno de los temas más presentes en las discusiones con operadores, técnicos y diseñadores, ya no como un concepto abstracto o como una promesa, sino como sistema complejo que requiere método, Continuidad de datos y seguimiento.
Las colaboraciones iniciadas y desarrolladas durante el año, en particular con Sinergia Y RP Global – han marcado un paso importante: la agrivoltaica se ha abordado como proceso completo, desde la fase de autorización hasta la gestión operativa.
La integración del TETHYS DSS en las rutas del proyecto nos ha permitido trabajar en tres niveles fundamentales:
• Análisis ex ante del potencial agrícola y ambiental de los sitios
• Definición de planes de cultivo compatibles con la disposición y el microclima de los sistemas
• Escucha continuo de la actividad agrícola a lo largo de su vida operativa
El valor no radicaba tanto en la métrica única, sino en la posibilidad de demostrar, con datos objetivos, la continuidad agrícola, la eficiencia hídrica y la sostenibilidad ambiental de las plantas..
Un paso decisivo para transformar la agrivoltaica, pasando de ser un tema de debate a una infraestructura agrícola tangible.
El papel del agua y el monitoreo continuo
El agua es la hilo rojo que ha pasado por todas las actividades de 2025.
A lo largo del año se ha hecho cada vez más evidente que la gestión del agua representa uno de los principales factores de riesgo, pero también uno de optimización, para los sistemas agrícolas y es en Proyecto de investigación sobre la mortalidad del kiwi que este enfoque ha encontrado su aplicación más madura.
El monitoreo continuo de las necesidades de riego, la evapotranspiración y la humedad del suelo nos permitió identificar situaciones de riego excesivo y posible encharcamiento, sin evidenciar problemas vegetativos inmediatos, pero proporcionando indicaciones esenciales para la prevención del estrés radicular.
La experiencia adquirida en proyecto de extinción del kiwi Ha fortalecido la conciencia de que Sin un control hídrico objetivo y continuo no es posible evaluar ni la sostenibilidad ni la continuidad agrícola efectiva de los sistemas de producción..
Mortandad del kiwi: un proyecto que entra en su fase crucial
En 2025, el proyecto de declive del kiwi, iniciado en 2023, consolidó su marco operativo.
Después de las fases iniciales de puesta en marcha y validación del método, el trabajo se centró en la lectura integrada de resultados, relacionando el crecimiento vegetativo, el manejo agronómico y las condiciones ambientales observadas en las diferentes parcelas.
El comparación continua con los productores y con socios científicos nos ha permitido refinar el análisis y para aclarar qué señales merecen atención a lo largo del tiempo, distinguiendo los cambios fisiológicos de aquellos potencialmente críticos.
Este paso fue fundamental para fortalecer el objetivo del proyecto: no identificar una sola causa de las muertes, sino construir herramientas útiles para la prevención, basado en observaciones objetivas y comparables a lo largo del tiempo.
Por lo tanto, 2025 representó un punto de inflexión: de un proyecto de monitoreo a una base operativa para la desarrollo de herramientas predictivas, que orientará las actividades del año 2026.
Del campo al espacio, y viceversa
Participación en momentos de discusión como Tendencias del AOVE y NSE – New Space Economy representaron un nivel adicional de interpretación del trabajo realizado en 2025.
En contextos diferentes pero complementarios surgió claramente la misma necesidad, es decir, Transformando la tecnología en una herramienta confiable, capaz de Hablar con los que trabajan en el campo.
Hacer que los datos sean comprensibles, verificables y útiles. Se trata, de hecho, de una responsabilidad compartida entre el mundo de las aplicaciones espaciales y el mundo agrícola.
2025 confirmó que Este puente no sólo es posible, sino necesario.


